- Cuatro Viudas y Un Funeral -

CUATRO VIUDAS Y UN FUNERAL
Autor: Martín Cantet
Producción: Charly Palermo
Dirección: Facundo Leoni - Emiliano Chichizola
Elenco: Fabiana Apolonio, Agustín Armesto, Jorge Aspauz, Sofía Passarelli, Julieta Peña, Yuliana Benitez, Sofía Albertó, Martín Collura.

Hace unas dos semanas aproximadamente, me tomé el tiempo de ver esta obra por recomendación de una gran persona y querida amiga.

<<¿Cómo ser objetiva en una crítica cuando está en juego una amistad de por medio?>>

Es por eso que acordamos previamente que ella no se enojaría y yo le sería totalmente fiel a mis principios. Como dicen, cuentas claras conservan la amistad.
Opté, en esta ocasión tan particular –y de kamikaze que soy–, por no informarme respecto a la temática de la obra; mucho menos leer su título. Quería ser una espectadora más, con la mayor imparcialidad posible, sin generar expectativas previas, permitiéndome asombrarme por completo.
Tampoco investigué en cuanto a la estética del teatro. Esa suele ser una buena pauta para limitar ciertos aspectos de nuestra imaginación e ir predispuestos positiva o negativamente. Ninguna de las dos opciones suele ser buena.
Al llegar, me encontré con el teatro Bululú, ubicado en Rivadavia 1350. La fachada en sí misma no decía demasiado. Sin embargo lo que vendría más adelante hablaría por sí sólo, pues al traspasar la puerta de entrada, debí bajar unas escaleras que me llevaron a un sótano en el que se encontraba la sala en la que se llevaría a cabo la función. La misma me daba un parámetro de la situación a la que me enfrentaría: una obra de bajos recursos.

<<Sépase, querido lector, bajos recursos no significa malo. Hay veces en que la precariedad es más eficaz que el despilfarro económico. Entienda lo siguiente: cualquiera hace una obra con poder adquisitivo, pero no cualquiera la hace con escasez de presupuesto>>

Teniendo en cuenta esto, la cabeza crítica cambia y se adapta a las dificultades con las que la Producción pudiera haberse encontrado. En este caso, hay obstáculos que pasan de uno y que por ende, no se analizarán, como pueden ser la calidad del sonido y de la iluminación.
Al comenzar el show, me encontré con diversos personajes. Un gran desafío propuesto por el autor, Martín Cantet, quien nos enseña cómo combinar a un cura, una francesa, una venezolana, un borracho, una chica de clase baja, dos adolescentes un tanto malcriados de la nueva generación 3.0 y una mujer refinada, dolida por la pérdida de su marido.
El título nos lo dice todo. Tras el fallecimiento de un hombre polígamo, intenta develarse el misterio de las cuatro viudas llevando a cabo la lectura del testamento en medio de su funeral. ¿Cómo se repartirán los bienes del difunto? Hay que ver para saber.
Si bien la historia presenta baches de divagues y repeticiones, debo reconocer que me mantuvo atenta y entretenida, haciéndome reír incansablemente en sus picos humorísticos, que predominan para bien.
Por momentos llegué a cuestionarme la presencia de algunos de sus personajes, pero para el final de la obra, pude percatarme de que todos complementaban a la perfección, dándole a la narración una clara introducción, nudo y desenlace.
Si al comienzo te resuenan ciertas interpretaciones, no te preocupes. Dale tiempo de evolución a la función. Vas a entender, como yo, que todos los personajes fueron llevados al extremo total de su personalidad. Un gran acierto para la gente de Dirección.
Sin duda algunos de los actores se destacan más que otros, aunque debo decirlo, Yuliana Benitez relució por demás. Sin embargo, teniendo en cuenta que ésta es una obra independiente y hecha a pulmón por chicos a los que les falta una larga trayectoria por recorrer, todo intento es válido.

<<¿Mi consejo? No tengan miedo de jugar. Aprovechen que este tipo de trabajo artístico requiere de una cuota de liberación personal con el fin de depositar toda su energía en interpretar a alguien más. Es importante saber despegarse de sus costumbres y características más arraigadas para ponerse en los zapatos de otra persona y que no queden atisbos de ustedes mismos hasta que se baje el telón>>

Una de las escenas más disfrutables a mi entender, fue cuando dos de las presuntas viudas (la francesa y la venezolana) narraron su respectiva experiencia amorosa vivida con el difunto, armando de esta manera un relato conjunto en el que cada una cuenta lo opuesto de la otra, marcando con astucia sus contrastes. El juego de luces y sombras, sin importar los defectos del teatro en sí, resultó excepcional.
Con cuatro funciones que arrasaron cual terremoto y a pura risa de sus espectadores, estos jóvenes del teatro under pudieron darse a conocer con el propósito de despedir el 2015 a todo trapo y volver en el 2016 –según informaron– más que recargados.

<<Yo simplemente advierto. Estate atento a los anuncios de la página. Si te querés reír, si todavía no tenés pequeños a los que cuidar, si contás con una niñera o un perro para atender a tus críos, entonces esta es la obra ideal para vos… Y mirá que reír, nunca está de más>>


Y ese es mi pie para retirarme.

1 comentarios:

Sylvina Enriquez dijo...

Yo la ví... es excelente. Me divertí mucho. Mi hijo ya está crecidito así que puedo ir sin problemas ;-)

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